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El cielo caballar


El cielo caballar
Por Mónica Dutto

Para mi hija Magdalena

"Dios está con los que se ocupan de los caballos. Al quien cuide un caballo para la causa de Dios todos sus pecados le serán perdonados "
                                      Mahoma

Hay un antiguo dicho que afirma que detrás de un gran hombre siempre hay una gran mujer, podemos decir también que detrás de un gran hombre siempre hay un gran caballo.

Esta historia comienza con la llegada del mítico Pegaso al reino celestial de los caballos. Pegaso fue hijo de Poseidón, dios del mar y de la górgona Medusa, criatura alada y terrorífica, con aspecto de dragón, cubierta de escamas doradas y con serpientes en lugar de cabellos. Al ser muerta por el joven Perseo, de su sangre surgió el caballo alado. Todos quisieron capturar y amansar al corcel allegado del viento y Belerofonte, príncipe de Corinto, gracias al consejo de un augur y a la concurrencia de la diosa Atenea, logró someter al noble bruto y juntos realizaron proezas extraordinarias, hasta que el jinete pecando de soberbia, como buen humano que era, quiso ser transportado hasta el Olimpo, residencia de los dioses y aquí fue cuando Pegaso con buen tino, lo derribó y abandonó al osado que pretendió alcanzar la inmortalidad. El todopoderoso Zeus premió la prudencia de Pegaso estabulándolo en el Olimpo y lo nombró encargado de los símbolos del poder: el trueno y el rayo El corcel alado cumplió fielmente con la tarea impuesta hasta que cansado de la inmortalidad entre dioses de figura humana, solicitó subir a los cielos de sus semejantes. Zeus aceptó liberarlo y así es como Pegaso ascendió al Edén de los équidos, un infinito universo de praderas eternas y frescos manantiales. Allí se encontró con un albo rocín que descansaba plácido bajo la fronda.

__¿ Quién eres noble hermano?, le preguntó
__ Soy Rocinante, el digno jamelgo del perturbado Don Quijote de la Mancha
__ Oh! Sí,... me acuerdo de ti. Fuiste un fiel compañero de aventuras del caballero de la Triste Figura
__ Mi amo me sometió a andanzas peligrosas y desatinadas, pero respeto en él su afán de justicia
__ ¡ Gran enderezador de entuertos, desfacedor de agravios, enmendador de sinrazones, mejorador de abusos... !
__ Así es, gran Pegaso,... fue hidalgo excelso y sublime en sus ideales
__ ¿Lo sueles ver a tu amo?
__ De vez en cuando viene a visitarme junto a su Dulcinea y me hace feliz, verlo dichoso

Y Pegaso continuó su camino, dejando en descanso al que podríamos llamar Rocinahora, ya que el leal cuadrúpedo había retornado a su juventud. A un lado del sendero halló pastando frescas hierbas a otro congéner que le resultó conocido por su impronta arábiga: elegancia, belfos salientes, ojos expresivos y brillantes...

__ Perdona buen amigo, creo que te conozco...
__ Oh divino Pegaso!, me haces un honor al reconocerme, yo llevé a mi Señor en su lucha contra los moros __ ¡Claro!, si eres Babieca, cabalgadura del Cid Campeador
__ Así es, mi amo y señor inspiró con sus hazañas el primer cantar de gesta de mi tierra
__Tu amo fue un héroe leal y piadoso, valiente y recto
__ Sus amores los centró en Dios, la justicia y la familia y me siento orgulloso de haberlo acompañado en sus campañas y de haber ganado la batalla final, con él ya muerto a horcajadas de mi lomo
__ Oh, claro que lo recuerdo! En el Olimpo los dioses festejaban su gran triunfo post mortem en Valencia.

De los grandes ojos relampagueantes del corcel, cayó una lágrima, en homenaje a los gloriosos tiempo idos

__ Disfruta de este solaz que con tu valentía y arrojo te has ganado. Continúa con tu merecido descanso, inmortal Babieca.

Y despidiéndose así de la fiel cabalgadura del Campeador, continuó su marcha sin prisa por un sendero bordeado de flores silvestres que seducían con su aroma. Detuvo su marcha al sentir un tropel a sus espaldas, al voltearse vio la figura que ya frenaba, jadeante, a su lado.

__ Me han dicho que estabas junto a nosotros y no pude contener mis ímpetus, ¡envidiable caballo alado!

Contempló al majestuoso hermano que tenía ante sí, brillante en traspiración, que lo contemplaba con arrobamiento.

__ Oh Incitatus!, el gran caballo del emperador. El único representante de nuestro género que llegó a detentar un título honorífico, propio de humanos
__ Si, fui cónsul del Gran Imperio Romano
__ Y ello te debe enorgullecer...
__ No, no es así, me llevaban a presenciar tediosas reuniones en las que nada entendía.
__ Pienso que Calígula te debió amar mucho para honrarte de esa manera.
__ No era para honrarme que me llevaba al recinto consular, sino que lo hacía para indicarles a los verdaderos cónsules, que eran de mi misma especie. Los humillaba... es que ya estaba demente. Pero no puedo quejarme, a mí me amaba y me trató siempre muy bien, aún cuando ya enfermo de depravación y tiranía cometió toda clase de abusos.
__ Me demuestras que eres un caballo de bien con tus sabias reflexiones, me enorgullezco de compartir este cielo contigo, noble romano.
__ Lo mismo de mi parte, mitológico Pegaso.

El tordillo alado enfiló hacia las orillas de una límpida vertiente para calmar su sed. Y allí encontró abrevando a un semejante de poca alzada, pero digno dentro de su sencillez, quien el ver a su lado al legendario Pegaso le habló con cierta timidez.

__ Te venero hermano de los vientos
__ Y yo a ti te admiro
__ Creo que debes confundirme..
__ No hermano, sé quién eres. Desde la cumbre del monte sacro contemplé tus hazañas y admiré a tu elegante jinete moreno. La empresa que realizaste para mí hubiera sido fácil, ya que las alas me hubiesen permitido sortear las altas cumbres andinas con suma facilidad. Pero tú la consumaste con esfuerzo y abnegación.
__ Gracias por tenerme en cuenta...
__¿ Cómo no hacerlo? Sólo alguno de tu estirpe pudo realizarla. Veo que sigues humilde en tu grandeza, bendito caballo criollo. Cuéntame como recuerdas esa hazaña...
__ Fue ardua, pero siempre me sentí tranquilo porque confiaba en la capacidad del Gran Capitán. Cuando decidió cruzar los Andes, muchos creyeron que estaba loco, pero siempre creí en él. Jamás olvidaré esas inmensas moles de múltiples colores; las nieves de eternidad; la guapeza de mis pares y los hombres en las batallas... Fue todo tan grandioso...
__ Y sé que hicieron unos versos para inmortalizar a los de tu raza. Decía algo como...

"Caballito criollo del galope corto Del aliento largo y del instinto fiel... " __" ... caballito criollo que de puro heroico se alejó una tarde de bajo su ombú y en alas de extraños afanes de gloria trepó los Andes y se fue al Perú... "

Y allí el memorable criollo argentino, se sintió tan grande como cualquiera de aquellos héroes que habitaban el reino celestial de los caballos.

__ Veo allí en la ribera opuesta a dos viejos conocidos
__Sí, el gateado y el overo, no pueden con su genio trashumante y andan siempre de recorrida.
__ Déjales saludos de mi parte a Gato y Mancha y diles que ya nos vamos a encontrar para que me cuenten su intrépido viaje americano.
__ Así lo haré y vuelve pronto, hermano legendario.
__ Dime ¿ conoces a aquel alazán que corre desenfrenado?
__ Es ese el invencible Eclipse, que bate día a día sus propios records.
__ ¡Claro! ...Su sangre hoy corre por las venas de la mayoría de los puros de carrera

Continuó Pegaso su recorrida celestial y junto a un monte de olivos halló en actitud de espera un soberbio ejemplar, en quien reconoció de inmediato a Bucéfalo

__ ¡Te saludo gran potro del inmortal Alejandro!
__ Te saludo gran hijo de Poseidón. Te estaba esperando. Siempre desee conocerte pues tus alas fueron mi envidia.
__ Y tu gigantesca campaña fue la mía.
__ No fue obra mía, sino del valiente que domó mi fogosidad
__ ¡ Loas al genial Alejandro! Dime... ¿ Cómo lo recuerdas?
__ ¿ Qué puedo yo decirte? Fue un grande entre los grandes..., unos de los mayores conquistadores de la historia.
__ ¿ Qué admiras en él?
__ Muchas cosas..., su inteligencia táctica, su valentía, su intrepidez
__ Veo que piensas que era un ser perfecto
__ No, ningún humano lo es y él, no te olvides que era hombre, con rasgos de divinidad, pero hombre al fin. Cometió errores, pero comprende que fue grande siendo muy joven, y ese ímpetu juvenil fue el que le impidió la mesura y la moderación en ciertos actos. Pero creo que hechos aislados no pueden empañar la figura excelsa de este, mi jinete.
__ Pienso como tú, Bucéfalo. Su obra grandiosa abrigó el proyecto de unificar los mundos y formar una nueva hermandad de todos los hombres del orbe conocido.
__ Fue grande, y lo hubiera sido más de haber llegado a viejo, los años dan ese tipo de sabiduría que le está vedada al joven. Pero así y todo, de poder nacer de nuevo, me dejaría refrenar nuevamente por ese efebo griego que me llevó a conocer el mundo antiguo, al que sojuzgó a sus pies
__ Lo que veo en todos los que conviven en esta verde eternidad es la fidelidad y devoción hacia sus jinetes. Y es digno de alabanza.
__ Tú lo dijiste, ellos y nosotros fuimos verdaderos centauros lanzados a la aventura. Ellos eran el cerebro y nosotros el cuerpo de esa bestia fabulosa. Por separado no éramos nada, juntos una fuerza arrolladora.
__ Ya nos volveremos a encontrar, " cuerpo bestial de Alejandro", para que me cuentes sobre la riqueza de los persas, la India misteriosa, los arcanos del Egipto...
__ Con mucho gusto platicaremos sobre las glorias del ayer

Caía la tarde. El rojo sol del poniente iba destiñendo el verde de la pradera. Comenzaron a escucharse tropeles desde todas las direcciones. Los elegantes señores de ese paraíso iban formando manadas que a galope tendido y alegre buscaban el refugio nocturno de las cavernas. Crines al viento. Belfos abiertos Colas cual banderas flameantes. Ojos chispeantes Iban juntándose los indómitas caballos escitas, los ponies manchurianos, los hijos de Darley Arabian, Godolphin y Byerley Turk, los poleros argentinos, los albos lipizanos, apaluzas del norte, los de tiro hicsos y romanos, los pesados y nobles percherones, las tordas o claras jacas de elegante paso de ambladura, los valientes ulanos,... Todos juntos, retozantes, gozando de la paz eterna bien ganada tras arduas faenas y muestras de nobleza hacia los hombres con los que compartieron gloria. Unos avanzan devorando leguas de libertad bien ganada, emancipados de arneses y monturas. Libres de toda unción. Otros ganan distancias a carrera limpia, y ante algún matorral que se interpone en la senda, se impulsan con sus poderosos cuartos traseros, elevándose en un salto majestuoso para salvar el obstáculo. En este grupo de saltarines va el chileno Huaso, el inigualado campeón de los 2,47 mts. en potencia, el tozudo Chimbote, Popeye el mosqueador, Ambassador, Risueño, Virtuoso, Tostado... y otros muchos que aún disfrutan trasponiendo obstáculos.

__¿Puedo acompañarte en la carrera honorable Pegaso?
__ ¡Por supuesto eterno Secretariat!, único caballo que compartes el podio con los grandes atletas humanos del siglo...

Y a galope tendido,... un poco rezagado, porque es recién llegado al reino del cielo caballar, marcha en la búsqueda de sus gloriosos pares, Ranquel, el oscuro que a una niña colmó de goce a pesar de ser un perpetuo rebelde.

Mónica Dutto, Córdoba Argentina.