
A ti te hablo, humano. A ti que admiras mi
nobleza, a ti que admiras
mi belleza, te hablo a ti
¿humano?
Tu que te bañas a
diario y que no puedes ni
pasarme un cepillo tu que
te peinas a diario y que no
puedes desenmarañar mi crin tu que te cambias los calcetines a
diario y que dejas mis
cascos sucios
Te veo marchar cada
día, libre de ir a donde se
te antoje te veo mirarme
encerrado te veo a ti y no
al sol ni al viento. Sé que
disfrutas el sol en tu rostro sé que sientes el viento al
correr ¿sabes tú lo mismo
de mí? ¿humano?
A veces a solas,
encerrado y sin nada que hacer me pregunto: ¿me has dado tu vida como yo te di la
mía? ¿me das tu vida como
yo te doy la mía? ni
siquiera la tercera parte.
Y cuando reflexiono
todo esto agradezco el amar la vida y no el
dinero el sentir el sol aún
en la penumbra el poder
volar aún encerrado y
compadezco a todos ustedes ¿humanos? que prisioneros, aun creen vivir
libres.
Daniela Ocejo
U./1998 |